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Los Límites del Arte

Muchos recordaréis mi anterior artículo dedicado al arte contemporáneo, en el que lo calificaba de absurdo por su falta de ideas originales y por su incoherencia estética. Explicaba que los críticos habían perdido totalmente el norte y ya llegaban a considerar especial cualquier chorrada que a un freak de la vida se le ocurriera mientras se tocaba los huevos en casa. Parece bastante desproporcionado, pero en aquella ocasión me quedé corto y por eso vuelvo a escribir hoy.

Guillermo Vargas Habacuc es un hombre de unos cincuenta años del que, si buscáis en Internet, no encontraréis demasiadas referencias. Sin embargo, en los últimos tiempo su figura ha cobrado relevancia en el mundillo del arte contemporáneo gracias a una obra tremendamente polémica que estrenó hace no demasiados meses en una exposición. Dicha creación consistía, básicamente, en recoger a un perro callejero al borde de la muerte por inanición, y, lejos de ayudarle, exponer su agonía para que los visitantes asistieran impasibles a sus últimas horas.


Sin embargo, esto no es lo peor, porque degenerados hay en todas partes y que uno haya decidido exponer sus burradas en una galería cualquiera no sería demasiado relevante. Pero sí que es especial que la Bienal Centroamericana de Arte considerara que la idea es brillante, e invitara a Habacuc a repetir el espectáculo en su certamen. No acabo de entender qué ven en una salvajada semejante, pero desde luego no puede ser lo mismo que en un cuadro de Goya o en las vidrieras de la catedral de León.

Para evitar que esta gentuza lleve a cabo sus planes se está organizando una recogida de firmas a través de Internet. Podéis unir la vuestra siguiendo este link, y luego esperar que, con un poco de suerte, la cordura impere por una vez sobre el mundo del arte y del morbo.


1 comentarios:

Are dijo...

Inhumano, de verdad pido a la gente que firme para acabar con esta brutalidad.